La cabezada de una escalera hace referencia a la altura libre disponible sobre los peldaños durante el recorrido de subida o bajada.
Dicho de una manera sencilla, es el espacio vertical que permite utilizar una escalera sin que exista riesgo de golpearse la cabeza contra un forjado, techo, viga, tramo superior de la propia escalera u otro elemento constructivo.
Aunque es un concepto poco conocido fuera de los ámbitos de la arquitectura y la construcción, resulta fundamental a la hora de diseñar correctamente una escalera.
Una cabezada de escalera insuficiente puede convertir una solución aparentemente válida sobre plano en una escalera incómoda o incluso insegura.
¿Cómo se mide la cabezada de una escalera?
Para determinar correctamente la altura libre hay que estudiar el espacio existente sobre la línea de circulación de la escalera.
La medida debe comprobarse en los puntos donde la distancia entre el peldaño y el elemento situado encima sea menor.
Esto cobra especial importancia cuando la escalera atraviesa un forjado para comunicar dos plantas. En esta zona, la posición y dimensiones del hueco de escalera deben permitir que la persona que asciende disponga de una altura suficiente durante todo el recorrido.
No basta, por tanto, con conocer únicamente la altura entre plantas.
El diseño de la escalera depende de factores como:
- Las dimensiones del hueco.
- La altura entre plantas.
- El número de peldaños.
- La altura de las contrahuellas.
- La profundidad de las huellas.
- La inclinación de la escalera.
- La longitud disponible para desarrollar el recorrido.
- La posición del forjado superior.
Todos ellos pueden influir directa o indirectamente en la cabezada.
Además, la relación entre huella y contrahuella también condiciona la geometría general de la escalera. Para entender cómo se relacionan ambas medidas puede consultarse la Fórmula de Blondel.
¿Cuál debe ser la altura libre de una escalera?
En España, el Documento Básico DB-SUA del Código Técnico de la Edificación establece requisitos relacionados con la altura libre de paso en las zonas de circulación.
Como referencia general, establece una altura libre mínima de 2,10 metros en zonas de uso restringido y 2,20 metros en el resto de zonas de circulación.
No obstante, el cumplimiento normativo de una escalera debe estudiarse según el tipo de edificio, su uso y las características concretas del proyecto, además de cualquier normativa específica que pueda resultar aplicable.
Si se está diseñando o reformando una escalera, es recomendable revisar también la guía de Enesca sobre normativa de escaleras en España y requisitos del CTE.
Por este motivo, cuando se diseña una escalera nueva o se modifica una existente no conviene basarse únicamente en una medida aislada.
¿Por qué puede aparecer un problema de cabezada?
Uno de los casos más frecuentes se produce cuando el hueco existente en el forjado es demasiado pequeño en relación con el recorrido necesario de la escalera.
Imaginemos una escalera que comienza a ascender pero cuyo hueco superior empieza demasiado tarde. Al alcanzar los peldaños próximos al forjado, la distancia vertical disponible puede reducirse considerablemente.
También pueden aparecer problemas al:
- Sustituir una escalera existente por otro modelo.
- Cambiar la inclinación.
- Añadir nuevos peldaños.
- Reformar un altillo.
- Instalar una escalera en espacios muy pequeños.
- Modificar el hueco entre plantas.
- Diseñar escaleras en L o en U con tramos superpuestos.
Por eso es importante estudiar conjuntamente el hueco y la geometría de la escalera.
¿Cómo se puede mejorar la cabezada de una escalera?
La solución dependerá de cada proyecto.
En determinados casos puede ser necesario aumentar el tamaño del hueco del forjado. En otros puede modificarse la posición de la escalera, su inclinación, el número de peldaños o la distribución de los tramos.
Las soluciones modulares permiten trabajar con diferentes configuraciones. Por ejemplo, las escaleras de tramos pueden resolverse en configuraciones rectas, en L, en U o con descansillo dependiendo del espacio disponible.
Sin embargo, siempre deben estudiarse las medidas reales antes de seleccionar un modelo, ya que una modificación aparentemente pequeña en la geometría puede cambiar considerablemente la altura libre disponible.
La importancia de medir el espacio antes de elegir una escalera
La cabezada de escalera demuestra por qué para elegir correctamente una escalera no basta con medir el ancho de un hueco o la distancia entre dos plantas.
Hay que analizar el recorrido completo, la inclinación, las dimensiones de los peldaños y la relación entre la escalera y el forjado.
Realizar correctamente estas mediciones permite conseguir una escalera más cómoda, funcional y adaptada al espacio disponible.
En Enesca pueden encontrarse diferentes soluciones de escaleras para interior y exterior, con configuraciones destinadas a adaptarse a distintos tipos de hueco y necesidades de uso.
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