El burlete de puerta es un elemento que reduce la holgura entre la hoja y el marco o entre la puerta y el suelo. Su función es mejorar la continuidad del cierre mediante una junta flexible, un cepillo u otro sistema adaptado al encuentro.
Puede ayudar a limitar corrientes de aire, entrada de polvo o paso de luz por las juntas. La mejora acústica o térmica depende del conjunto de la puerta y de la correcta instalación.

Tipos de burletes de puerta
- Perimetrales: se sitúan en los laterales y la parte superior, normalmente en contacto con la hoja al cerrar.
- Inferiores fijos: reducen la separación con el suelo mediante un perfil flexible o un cepillo.
- Automáticos: un mecanismo baja la junta al cerrar la puerta y la recoge al abrir, para reducir el rozamiento durante el movimiento.

¿Dónde se instala?
Depende del sistema. Algunos burletes se adhieren al marco; otros se insertan en una ranura o se fijan mediante un perfil. Los automáticos pueden ir alojados en la parte inferior de la hoja o instalarse en superficie si el modelo lo permite.
El perfil debe corresponder a la holgura real. Uno demasiado grueso puede dificultar el cierre; uno insuficiente puede dejar huecos. Antes de sustituirlo, conviene comprobar si el problema procede del desgaste de la junta o de una puerta desalineada.
Burlete y prestaciones de la puerta
Colocar un burlete no convierte cualquier puerta en acústica, estanca o resistente al fuego. Esas prestaciones requieren un conjunto adecuado y, cuando corresponda, ensayado.
La puerta acorazada Vantor de Enesca incluye un burlete automático regulable según su ficha. Su presencia debe valorarse junto con el marco, la hoja y el resto de juntas del modelo.
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